CONTRAINDICACIONES Y PRECAUCIONES

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CONTRAINDICACIONES Y PRECAUCIONES
La olanzapina está contraindicada en los pacientes que hayan mostrado una hipersensibilidad a la olanzapina o a cualquiera de los ingredientes de su formulación. La olanzapina, químicamente emparentada con la clozapina se prescribe a veces a pacientes con historia de agranulocitosis o supresión de la médula ósea debidas a la clozapina. Aunque en los animales de laboratorio, la olanzapina no ha producido efectos citotóxicos en la médula ósea, en algunos casos poco frecuentes se ha observado una inducción de neutropenia o un mayor tiempo de recuperación de los cambios hematológicos producidos por la clozapina.

La olanzapina puede inducir toda una serie de efectos sobre el sistema nervioso central y debe ser prescrita con precaución a los pacientes con historia de enfermedades neurológicas o con enfermedad cerebro-vascular. Además, la olanzapina debe ser utilizada con precaución en pacientes con historia de epilepsia al reducir el umbral convulsivo. Hasta el 0.9% de los pacientes tratados con olanzapina pueden desarrollar convulsiones.

Los efectos sedantes de la olanzapina son mas evidentes en los primeros días de tratamiento. Se debe advertir sobre los mismos a los pacientes, en particular si deben conducir, manejar maquinaria o llevar a cabo trabajos que requieran un estado de alerta mental.

Las ideas de suicidio son inherentes a la esquizofrenia, siendo necesaria una intensa monitorización de los pacientes, sobre todo al comienzo del tratamiento.

Clasificación de la FDA de riesgo en el embarazo
La olanzapina se clasifica dentro de la categoría C de riesgo en el embarazo. No existen evidencias de que su uso en el ser humano sea seguro, aunque no se han evidenciado efectos teratogénicos en los animales de laboratorio. Sin embargo, la olanzapina atraviesa la barrera placentaria y, en los animales se han observado una reducción de la viabilidad de los fetos.

La olanzapina se concentra en la leche humana, por lo que se debe evitar la lactancia durante el tratamiento con este fármaco.

Se sabe que los antipsicóticos, incluyendo la olanzapina pueden alterar la capacidad del organismo para regular la temperatura corporal. Se recomienda tomar precauciones en aquellos pacientes que puedan experimentar condiciones en las que produzca un aumento de la temperatura corporal (ejercicio extenuante, deshidratación, ola de calor, etc.)

Como ocurre en el caso de otros antipsicóticos, la olanzapina no se debe administrar a pacientes con discinesia tardía, aunque al tener la olanzapina menor afinidad hacia los receptores D2 que el haloperidol o las fenotiazinas, muchas veces se utiliza en sustitución de estos fármacos cuando se desarrolla una discinesia tardía.

La olanzapina induce menos efectos extrapiramidales que otros antipsicóticos atípicos que son los preferidos para tratar demencias en los pacientes con Parkinson. Sin embargo, debido a un cierto bloqueo de los receptores dopaminérgicos es posible un empeoramiento de los síntomas del Parkinson cuando se instaura un tratamiento con olanzapina.

«In vitro» la olanzapina muestra propiedades antagonistas sobre los receptores muscarínicos, habiéndose observado en los diversos estudios clínicos constipación, xerostomía y taquicardia. Se recomienda precaución cuando se administre la olanzapina a pacientes cuya condición pueda agravarse por una actividad anticolinérgico, como la hipertrofia prostática, el íleo paralítico, la retención urinaria o el glaucoma de ángulo cerrado. Por otra parte, los efectos de la olanzapina pueden adicionarse a los de otros fármacos anticolinérgicos.

La olanzapina se debe utilizar con precaución en los pacientes con enfermedades cardíacas, debido a que puede producir hipotensión ortostática y la hipotensión producida por hipovolemia, deshidratación o presencia de fármacos antihipertensivos. Lo mismo que ocurre con otros antipsicóticos se han comunicado casos aislados de anomalías del electrocardiograma y serias alteraciones cardiovasculares y respiratorias. Se recomienda iniciar el tratamiento con las dosis más bajas de olanzapina, aumentándolas gradualmente si fuese necesario.

Los ancianos son más propensos a desarrollar reacciones adversas asociadas a la actividad anticolinérgica y, por lo tanto, el tratamiento con olanzapina se debe iniciar con las dosis más bajas posibles y alargando los intervalos entre los incrementos de las dosis. En los niños, se aconseja la monitorización cardiovascular rutinaria para prevenir los posibles efectos adversos de la olanzapina.

Se aconseja precaución en los pacientes renales debido a una reducción del aclaramiento de la olanzapina, la cual, por otra parte, no es eliminada por hemodiálisis. No se recomienda iniciar un tratamiento con olanzapina en pacientes con elevaciones significativas de las enzimas hepáticas, ictericia o hepatitis. En un 2% de los pacientes tratados con olanzapina se ha observado un aumento de las transaminasas. De ser utilizada la olanzapina en este tipo de pacientes, se recomienda una frecuente monitorización de la función hepática.

En el caso de algún paciente bajo tratamiento con olanzapina vaya a recibir anestesia general, se debe informar al anestesista. Se han dado algunos casos de síndrome neuroléptico maligno cuando se han administrado anestésicos generales a pacientes tratados con antipsicóticos, incluyendo la olanzapina.

La olanzapina puede ocasionar aumentos de los niveles plasmáticos de glucosa. Los pacientes diabéticos o con síndrome metabólico deberán vigilar sus niveles postprandiales de glucosa y estar atentos a signos como aumento del apetito, de la sed o una excesiva micturación.

No se aconseja la discontinuación abrupta de la olanzapina a menos que se produzca un condición que aconseje su retirada (por ejemplo neutropenia). Las dosis del fármaco se deben reducir progresivamente en una o dos semanas, observando cuidadosamente por si aparecieran síntomas psicóticos.

Aunque la olanzapina ocasiones una hiperprolactinemia menor que otros antipsicóticos, las elevaciones de la prolactina pueden producir infertilidad tanto en los hombres como en las mujeres. Además, algunos cánceres de mama son dependientes de la prolactina, lo que se deberá tener en cuenta cuando se inicie un tratamiento con la olanzapina.

La olanzapina se debe administrar con precaución a los pacientes con disfagia. El tratamiento con antipsicóticos ha sido asociado a dismotilidad esofágica y aspiración y se han descrito varios casos de fallecimiento en enfermos de Alzheimer tratados con olanzapina. Igualmente se tomarán precauciones si se administra la olanzapina a pacientes con historia de neumonía por aspiración.

Las mujeres muestran un aclaramiento de la olanzapina un 30% menor que el de los hombres. Aunque no se recomiendan, en principio, modificaciones de las dosis, ocasionalmente si concurren varios de los factores que alteran el metabolismo de la olanzapina, estas podrán ser reducidas.

El tabaquismo puede ocasionar un aclaramiento más rápido de la olanzapina (hasta de un 40%). Sin embargo, dado el amplio índice terapéutico del fármaco no se se recomiendan modificaciones en las dosis.

Aunque no se han llevado a cabo estudios específicos para determinar el efecto étnico sobre la farmacocinética de la olanzapina, se ha observado que a igualdad de dosis la exposición al fármaco es dos veces mayor en los japoneses que en los caucasianos. Se desconoce si otras etnias (negros, asiáticos o hispanos) son igualmente afectados

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