CUANTA VERDAD Y CUANTOS CIEGOS

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Fundación Alzheimer si se puede, Colombia y Latinoamérica
Publicado por Angela Torres Padilla · 1 hora ·
CUANTA VERDAD Y CUANTOS CIEGOS

1. ‘Crear enfermedades para vender pastillas’

El periodista australiano Ray Moynihan cita en su libro ‘Sexo, mentiras y farmacéuticas’ el caso del llamado viagra femenino, rechazado como medicamento por la Agencia de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU., en el 2010.

Una de las pruebas sobre las que se sustentó la necesidad de la píldora fue un estudio de 1999 que afirmaba que el 43 por ciento de las mujeres en el mundo sufría de disfunción sexual. Luego se comprobó que los datos no eran ciertos y que cuatro de los autores tenían vínculos con la multinacional farmacéutica Pfizer, interesada en vender el fármaco. “Hubo una campaña mediática para que la supuesta enfermedad adquiriera tintes de epidemia”, asegura Moynihan.

2. Ofrecer dádivas a los especialistas

En el 2009, una investigación dirigida por Eric Campbell, del Hospital General de Massachussets (EE.UU.), halló que el 71 por ciento de 3.500 médicos encuestados recibía regalos de los laboratorios y el 64 por ciento, muestras gratuitas.

En Colombia, el artículo 106 de la Ley 1438 del 2011, que reformó el sistema de salud, prohíbe expresamente “la promoción u otorgamiento de cualquier tipo de prebendas y dádivas a trabajadores de las entidades del sistema”. Sin embargo, este artículo todavía no ha sido reglamentado.

3. Pagar la formación de los médicos

Según una investigación publicada hace poco en la revista ‘Archives of Internal Medicine’, la mayoría de los médicos se muestran preocupados por la influencia que las farmacéuticas pueden ejercer a través de congresos y simposios que éstas organizan y financian, pero muchas veces los galenos dicen no enconctrar otra forma de costear los eventos en los que se certifica que están actualizados en su especialidad.

Desde hace un tiempo, y para ‘curarse en salud’, muchos laboratorios recurren en Colombia a unas declaraciones que los galenos deben firmar, reconociendo posibles conflictos de intereses al aceptar la participación en esos seminarios.
También se utiliza, cada vez con más frecuencia, que los laboratorios financian los cursos pero firman un papel en el que juran no intervenir en la elaboración de sus contenidos ni en la escogencia de los ponentes del mismo.

Y, de manera extensiva, emiten declaraciones en las que prometen no presionar por ninguna publicación, cuando se trata de pagar cursos para periodistas.

Para algunos, sin embargo, hay alternativas. En declaraciones al diario español El Mundo, el especialista en medicina preventiva y salud pública Antoni Trilla aseguró hace un tiempo que “los congresos médicos multitudinarios son, en el siglo XXI, un anacronismo y una pérdida de tiempo y dinero” y que hoy se podría prescindir de la mayoría de ellos, gracias a las nuevas tecnologías.
4. Financiar estudios clínicos

Desde 1992, el dinero que la industria farmacéutica invierte en investigación médica y ensayos clínicos en Estados Unidos ha superado al presupuesto que dedican para este fin los propios Institutos Nacionales de Salud (NIH), la mayor fuente de financiación pública de ese tipo de investigación en el mundo.
En el 2005, de hecho, el 75 por ciento de los estudios publicados en las tres revistas médicas más prestigiosas y leídas en el mundo -The New England Journal of Medicine, The Journal of the American Medical Association y The Lancet-, habían sido financiados por los laboratorios.

“Lo que se echa de menos es que los Estados no se involucren tanto como deberían en financiar investigaciones, al menos para las enfermedades más comunes de su población”, concluye el periodista e investigador español Miguel Jara.

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