Demencia y enfermedad de Alzheimer

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Fundación Alzheimer si se puede, Colombia y Latinoamérica
Publicado por Angela Torres Padilla · 21 horas ·

La demencia, una pérdida de la función cerebral, puede ocurrir con una variedad de enfermedades. Uno de ellos incluye la enfermedad de Alzheimer, que afecta la memoria, el pensamiento y el comportamiento y empeora gradualmente a medida que avanza la enfermedad.

Se cree que es más probable que contraiga la enfermedad de Alzheimer si es mayor, tiene un pariente cercano con la enfermedad, tiene un historial de traumatismo craneal, presión arterial alta crónica o una predisposición genética. Las mujeres tienden a estar en mayor riesgo.

Hay dos tipos de enfermedad de Alzheimer. El primero se llama inicio temprano, donde los síntomas se vuelven evidentes antes de los 60 años de edad. Ha habido varios genes que se han identificado con inicio temprano y, como se esperaba, esto tiende a darse en familias. El segundo tipo, y el más común, se llama inicio tardío en personas mayores de 60 años. En ambos tipos, los genes y los factores ambientales parecen jugar un papel importante.

Hay algunos síntomas típicos a los que debe prestar atención, como la confusión en el lenguaje, la pérdida de memoria, la dificultad con las habilidades cognitivas o los cambios en las emociones y conductas. Muchas personas tienen problemas cognitivos leves, incluyendo el olvido debido al envejecimiento. Esto no siempre progresa en la enfermedad de Alzheimer. El deterioro cognitivo leve puede incluir dificultades para resolver problemas, incapacidad para realizar múltiples tareas y olvidar palabras, conversaciones o eventos. La enfermedad de Alzheimer presenta problemas más desafiantes, como la ubicación incorrecta de los objetos, los cambios de personalidad, la pérdida en entornos familiares, los cambios de humor, la dificultad para recordar los nombres de objetos familiares o el hecho de que sea difícil realizar tareas que solían ser fáciles. A medida que avanza la enfermedad, el individuo puede experimentar alucinaciones, comportamiento violento, olvidar los acontecimientos actuales, mal juicio, depresión, vigilia nocturna, confusión en la comunicación o olvidar la historia de la vida. Una vez que la enfermedad está en una etapa severa, los miembros de la familia no son reconocidos, y se vuelve muy difícil realizar actividades básicas en la vida diaria.

Hay varias pruebas utilizadas por el médico para diagnosticar la enfermedad de Alzheimer. El paciente completará un examen físico, tomará un cuestionario de historial médico que incluye síntomas y tomará un examen de estado mental. Se pueden realizar otras pruebas para descartar anemia, deficiencia de vitaminas, apoplejía, depresión, tumor cerebral o enfermedad de la tiroides. En realidad, la única forma de diagnosticar positivamente la enfermedad de Alzheimer es evaluar una muestra de tejido cerebral después de la muerte, buscando enredos neurofibrilares, placas neuríticas o placas seniles.

Existen enfoques farmacéuticos para el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer que no curan, pero intentan retardar la progresión de la enfermedad y controlar los síntomas. El beneficio de estos medicamentos suele ser pequeño. Hay suplementos que se cree que son útiles para prevenir la aparición o ralentizar la progresión, incluidos el folato, la vitamina B12 y la vitamina E.

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