EL ALZHEIMER SI SE PUEDE SIN FÁRMACOS

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Empezaría por pronunciar la palabra IATROGENIA,¿la conocen? IATROGENIA del griego iatros= médico y geno= producido.
Es lo que la medicina provoca, puede ser por las secuelas de una intervención quirúrgica o por un medicamento Fármacos= que es una sustancia que es capaz de modificar algunas de las funciones del organismo. Lo cierto es que todas las personas toman un medicamento y en poco tiempo acaban tomando otros, bien porque le ha subido la presión,..la cuestión que cada vez vamos tomando más medicamentos.La finalidad del medicamento es calmar los síntomas,¿cierto?…los que la gente más consumen son los tranquilizantes y relajantes. Sobre todo personas de 30 a 50 años. Pero poco se habla que la ciencia busca generar negocio a costa y provocando enfermedades. Vivimos en un mundo rápido, ensalzando la importancia de ser perfectos, de perfección, de culto al cuerpo, de no expresar debilidades y de querer soluciones rápidas sin que conlleve un sacrificio o cambio por nuestra parte. En un mundo manipulado, alterado, de alimentos procesados, de químicos por todas partes, de alimentos alterados, en un mundo gobernado por un gobierno mundial que a todos nos controlan.
Tan controlado todo que nuestra propia salud también entra en las reglas del juego. Se nos prohíbe elegir como queremos ser tratados, con que queremos ser tratados y como; un derecho personal que se nos arrebata bajo presión, a veces con amenazas y otras con no tenernos en cuenta. Lo curioso es que el medicamento que funciona no interesa, no tiene patente…olvidamos que nuestro organismo funciona en base a la bioquímica, el cuerpo tiene unos mecanismos para regular su mecanismo interno. Nuestro cuerpo es sabio, sabe como autocurarse pero lo olvidamos, mejor aún, el médico olvida esa verdad.
Miremos un poco un siglo atrás, dos siglos….nuestros antepasados practicaban una medicina muy simple, la gente sabia como mantenerse sano o con que curarse un dolor, o un dolor de barriga, o un prurito, o un insomnio..practicaban la medicina natural, el contacto con el aire, el sol, el agua, la tierra, su propia alimentación plantada por ellos mismos, conocían los remedios de sus antepasados, el valor de las hierbas, de las plantas, la importancia del ayuno, del descanso, la importancia de la paz interior, la importancia de la parte espiritual…sin saberlo o sabiendo se sabían cuidar. Dos siglos, un siglo hacía acá el mundo a evolucionado mucho, muchísimo pero al mismo tiempo nos hemos convertido en seres donde no queremos esperar ni sacrificar para lograr cambios con respecto a la salud. La mentalidad de que nos duele algo y rápidamente hacia el médico en busca de esa píldora mágica, apenas nos paramos a preguntar que estamos haciendo para sentirnos así, no pensamos que hábitos nocivos estamos teniendo, no pensamos en como vivimos, achacamos nuestros síntomas a que estamos enfermos y esperamos esa receta mágica que creemos nos va a solucionar nuestros males. La medicina a evolucionado mucho y mucho nuevo, salva vidas, la cirugía es espectacular, de cierto salva vidas….pero un siglo atrás era más humana que hoy en día. Al médico se le enseña hoy día a tratar y curar síntomas pero olvida la totalidad del ser humano, olvida el conjunto holístico que forma al ser humano, cuerpo, mente y alma. Todo se resume a soluciones rápidas y a medicalizar. Los fármacos violentan el cuerpo, forzando mecanismos, pueden ser necesarios en un momento puntual pero en plan crónico es crear una necesidad.Dentro de las especialidades médicas tenemos la psiquiatría, unos médicos que dicen cuidan de nuestra salud mental; desde el siglo pasado no se había oído hablar tanto de ellos como desde que a parecido una enfermedad llamada Alzheimer. Sí Alzheimer, la enfermedad que ya es una epidemia, que en el mundo entero rondan los 50 millones de enfermos y para la cual por mas investigación que se hace no hay nada que pueda curarla. La medicina nos repite hasta la saciedad que no hay cura pero sin embargo si tienen fármacos para los síntomas, no curan pero se empeñan en medicalizar lo que no tiene cura. Y lo peor de ello son los efectos devastadores de unos falsos fármacos que prometen ralentizar la enfermedad, que prometen van a mejorar y las estadísticas son tan aplastantes como las cifras de enfermos; con efectos que conllevaran el deterioro más rápido del enfermo y el padecer de la familia. Los tratamientos actuales son a base de benzodiacepinas y antipsicóticos, decorados con nombres complejos como de primera generación, segunda generación, atípicos, no atípicos, convencionales,no convencionales, psicotrópicos, neurolépticos…las familias de enfermos de Alzheimer o demás demencias o trastornos neurológicos no entienden de estos términos pero si entienden una: DROGAS. Y cada vez mas las familias ven y comprenden que sus enfermos están cada vez peor a raíz de estos fármacos. Es una realidad que no quieren reconocer los especialistas, que incluso a veces cuando las familias les preguntan se ofenden y nos dicen que no somos médicos, que el médico es el y sino nos gusta que consultemos con otro. De nuevo el control del enfermo, de la enfermedad y del negocio de las farmacéuticas prevalecen antes que la salud del enfermo.
No olvidemos que los fármacos generan metabolitos que son tóxicos, el cuerpo continuamente se está desintoxicando, generamos radicales libres, lo que nos mantiene vivos es lo que nos mata, el oxígeno por un lado y la glucosa por otro. El hígado y el riñón son los filtros que los van eliminando pero si además nos intoxicamos desde fuera le estamos dando mas trabajo. Contaminación, aditivos, edulcorantes, conservantes y la propia industria farmacéutica se ocupa de que vayamos servidos de productos químicos como aditivos en los alimentos, como pesticidas, como fertilizantes, como sustancias químicas.

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