LA IMPORTANCIA DE LAS GRASAS

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En un estudio post-morten que comparo el estado de los cerebros de pacientes que habían sufrido alzheimer con los de otro grupo que no había sufrido la enfermedad se comprobo que las cantidades de colesterol,fosfolípidos y ácidos grasos libres en el líquido cefalorraquídeo de los primero era significativamente menor. De lo cuál un inadecuádo suministro de colesterol debilita las señales neuronales y una neurona que no puede enviar sus mensajes a otra se vuelve inútil y entra en apoptosis (se muere). El Apoe-4 se considera la parte fundamental de la enfermedad. Lo que es vital en esta enfermedad es el déficit de grasas. Si los astrocitos necesitan la proteína Apoe-4 para transportar lípidos y colesterol a través de la barrera hematoencefálica y liberarlos después en el líquido cerebroespinal es razonable pensar que el Apoe-4 suponga un claro deterioro en el suministro de ambas sustancias.
Lo cuál es compatible con la observación de que la mielina se degrada en los lóbulos frontales del cerebro de las personas que poseen el alelo Apoe-4. La proteína beta-amiloide es la sustancia que forma la placa que se acumula y encuentra en el cerebro de los pacientes fallecidos con alzheimer.
Hasta ahora es lo que saben los neurólogos pero tambien hoy en día hay muchos neurólogos que creen que podría ser un mecanismo de
defensa. La proteína beta-amiloide entre otras funciones estimula la producción de una enzima,la lactato deshidrogenasa, que promueve la descomposición de piruvato (producto del metabolismo anaeróbico de la glucosa- en lactato a través de un proceso de fermentación anaeróbica con posterior producción de una sustancial cantidad de Adenosin Trifosfato (ATP) ). y el lactato puede ser utilizado como fuente de energia por las neuronas. Por tanto es un proceso con ventajas ya que reduce sustancialmente el riesgo de exposición de los ácidos grasos al oxígeno, proporciona una fuente de combustible para las neuronas vecinas en forma de lactato y proporciona un componente básico para la síntesis de ácidos grasos. Indica que la beta-amiloide se produce como consecuencia del estrés oxidativo del medio ambiente debido a un suministro inadecuado de grasas y colesterol.
Después de toda esta información corroborada por médicos y neurólogos a la cual todo el mundo puede tener acceso a la información a través de internet o de revistas divulgativas como yo híce queda por hacer una pregunta:
¿Qué se puéde hacer?
Yo creo y estoy convencida porque lo estoy viviendo y viendo cada día en tomarse un poco en serio los consejos de estos médicos que salen de la rutina convencional y se atreven a aconsejar de hacer un cambio: olvidarse de los pocos fármacos actuales que hay y que tienen consecuencias devastadoras y decantarse por lo sencillo,por lo simple pero efectivo como lo es la alimentación.
En una entrevista del 2010 la doctora Stephanie Seneff dejo su consejo:
1º. Desintoxicárse
2º. Desacidificar
3º. Oxigenar el organismo
Seguir una alimentación rica en grasas (las buenas) y baja en carbohidratos.
Para defendernos activamente del alzheimer parece razonable una dieta con un 50% de grasa, 30% de proteína y un 20% de hidratos de carbono.
Rebajar el consumo de alimentos ricos en azucares,carbohidratos y almidón para tener niveles sanos de lípidos en sangre, colesterol e insulina desechando el azúcar,pasta,patatas,harina de trigo,arroz,pan.
Tomar nueces,pescado azul,carne con grasa,aceite de oliva y aceite de coco.
Mayor absorción de grasa de alta calidad por los astrocitos se convierte en una mejora cognitiva.

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