LA MARAVILLA DE UN PRODUCTO NATURAL A PESAR DE TANTA CONTROVERSIA QUE LLEVA. Y LO CIERTO QUE CUANDO HAY CONTROVERSIA SIN DUDA ES PORQUE ES BUENO… PARA MI UNA MARAVILLA

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Considerado como toda una revelación para el mundo de la medicina natural, la belleza y la cocina, el aceite de coco se ha convertido en uno de los ingredientes más aclamados por sus increíbles propiedades. Sus beneficios saludables han sido asociados con la prevención y el tratamiento de múltiples enfermedades, incluyendo a la diabetes. Sin embargo, debido a su composición eminentemente grasa todavía existe controversia acerca de si los diabéticos deben consumir el aceite de coco o no.
Propiedades nutricionales del aceite de coco

El aceite de coco es puramente graso, no posee carbohidratos ni proteínas, y al ser una grasa sólida sin contenido de agua, es más calórico por volumen que otros tipos de grasas. Contiene un 91% de grasas saturadas, un 6% de grasas mono-insaturadas y un 3% de grasas poli-insaturadas. Aunque el 91% de grasa saturada parece un valor muy alto, gran parte corresponde al ácido láurico, sustancia de la cual se derivan muchos de sus beneficios para la salud.

Precisamente es el contenido de grasas saturadas lo que ha causado la controversia en torno al aceite de coco. Estas grasas han sido demonizadas históricamente como el peor tipo de grasa para la salud, ya que al parecer obstruyen las arterias y conducen a las enfermedades del corazón. Sin embargo, los estudios actuales2 indican que las afirmaciones anteriores pueden no ser tan válidas como se creía, ya que no todas las grasas saturadas son iguales.

Según el sitio web Authority Nutrition3, los ácidos grasos saturados más comunes en la dieta humana son:

Ácido esteárico: 18 átomos de carbono (cadena larga)
Ácido palmítico: 16 átomos de carbono (cadena larga)
Ácido mirístico: 14 átomos de carbono (cadena larga)
Ácido láurico: 12 átomos de carbono (cadena media)
Ácido cáprico: 10 átomos de carbono (cadena media)
Ácido caprílico: 8 átomos de carbono (cadena media)
Ácido caproico: 6 átomos de carbono (cadena media)
Como se mencionó anteriormente, el aceite de coco es predominantemente «ácido láurico», un triglicérido de cadena media, y aquí es donde viene el dato clave: nuestro organismo metaboliza las grasas de cadena media de manera muy diferente a los ácidos grasos de cadena larga o corta, ya que van directamente hacia el hígado para su procesamiento. Esto constituye un gran beneficio para nuestra salud, en especial para quienes padecen de diabetes.

Cabe destacar que a diferencia de los aceites vegetales y de semillas, como la canola, el girasol, etc., el aceite de coco permanece muy estable a altas temperaturas, no es sensible a la luz ni se daña (oxida) fácilmente; se sabe que los aceites oxidados pueden ser perjudiciales y conducir al desarrollo de varias enfermedades. Dicho esto, constituye una excelente opción para cocinar alimentos a altas temperaturas, por ejemplo asar en el horno, asar a la parrilla, freír huevos.

Sorprendentemente, la investigación científica ha demostrado que aquellas poblaciones que consumen grandes cantidades de aceite de coco (representando entre el 30-60% de sus calorías) tienen tasas muy bajas de enfermedades cardíacas.
Los principales beneficios que se asocian a un mejor control de la diabetes, así como a la prevención de complicaciones típicas en estos pacientes, son:

Al no contener carbohidratos o proteínas, el aceite de coco no eleva los niveles de azúcar en la sangre.
Si bien este aceite es alto en calorías, sus ácidos grasos de cadena media ayudan a acelerar el metabolismo 5 y favorecen la pérdida de peso, específicamente la grasa abdominal que se correlaciona con la diabetes tipo 2. Se ha demostrado que comer 1 o 2 cucharadas de aceite de coco al día aumenta el metabolismo en un 5% 6, lo que se traduce en aproximadamente 120-150 calorías menos por día.

Una vez que el cuerpo metaboliza el aceite de coco, las cetonas producidas pueden ayudar a calmar el apetito y disminuir los antojos. Se ha demostrado que en las dietas ricas en grasas, el consumo de grasas de cadena media favorece la ingestión de un menor número de calorías, en comparación con las dietas basadas en ácidos grasos de cadena larga.
A pesar de su alto contenido de grasas saturadas, el aceite de coco ha demostrado ser eficaz para reducir el colesterol LDL, el valor de colesterol total y los triglicéridos, a la vez que aumenta el colesterol HDL. También tiene efecto antioxidante y antiinflamatorio en el organismo.

El ácido láurico del aceite de coco es excelente para las personas con diabetes debido a su capacidad para eliminar bacterias patógenas, levaduras y hongos. Se sabe que los diabéticos son susceptibles al desarrollo de infecciones causadas por esos patógenos. Además suelen padecer de piel seca o agrietada, un problema que también se puede resolver con el aceite de coco gracias a su poder humectante y acción regenerativa sobre la piel.

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