LA REALIDAD DEL ALZHEIMER Y LO QUE PODEMOS HACER PARA PREVENIR Y MEJORARLO

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Se estima que en 2015 5.3 millones de personas en los Estados Unidos fueron diagnosticadas con la enfermedad de Alzheimer. Se espera que este número aumente año tras año conforme su proporción poblacional que supera los 65 años de edad continúe aumentando.1 El costo global de la demencia ahora asciende a los USD$ 600 mil millones por año y se espera que aumente todavía más.2

La Organización Mundial de la Salud pronostica que para el año 2050, la cantidad de personas que superará los 80 años de edad casi se cuadruplicará a 395 millones – y 1 de cada 6 vivirá con demencia.

Más del 80 % de los pacientes actuales que se encuentran en residencias geriátricas sufren problemas significativos de memoria o demencia.3 Puesto que los miembros más jóvenes de la familia deben asumir los costes, el precio de una buena residencia geriátrica está fuera del alcance de muchos, lo que hace que algunas familias consideren opciones fuera de sus propias fronteras nacionales.

El exorbitante costo de la atención que requiere la demencia
Si analizamos lo que cuesta brindarle atención las 24 horas del día a un miembro de la familia con Alzheimer u otra demencia, resulta lógico ver por qué algunas familias están considerando lo que podrían denominarse opciones radicales – como los centros de atención en el otro extremo del mundo.

Al igual que los Estados Unidos, el costo promedio de la atención residencial o enfermería en el Reino Unido oscila entre los USD$3 600 y más de USD$5 000 al mes. En Suiza, el precio es aún más alto, de USD$5 000 a USD$10 000 por mes.4 La excepción parece ser Tailandia.

Los expertos informan que, aunque posiblemente a muchos pacientes con demencia temprana les pueda ser difícil adaptarse a la vida en un lugar extraño y sin sus familias, muchos en etapas avanzadas se adaptan sorprendentemente bien a un lugar con buenos cuidados, porque “viven en un mundo de recuerdos.”

Se deben realizar esfuerzos continuos con el fin de mejorar la calidad de vida y cuidados para las personas que viven con demencia, y esto requiere este tipo de pensamiento innovador. Los estudios demuestran que la soledad11 – en oposición a vivir solo – está relacionada con la aparición del Alzheimer, al igual que el estrés emocional.

Cómo reducir su riesgo de demencia a través de la alimentación

Dado que no existe una cura convencional para la demencia, el tema de la prevención es primordial. Tal y como lo indica el Dr. Perlmutter, la evidencia señala que diversos factores del estilo de vida son causas que subyacen a la demencia, de forma paralela, evitar las grasas y consumir carbohidratos en exceso, se encuentran en el epicentro de la enfermedad.

La siguiente lista de estrategias nutricionales básicas le ayudará a mantener su cerebro saludable conforme vaya envejeciendo:

1. Evite el azúcar y la fructosa refinada — Lo ideal es que mantenga sus niveles de azúcar al mínimo, donde su consumo de fructosa total sea menor a 25 gramos por día, o hasta 15 gramos al día en caso de que sufra resistencia a la insulina o leptina.

Evite todos los endulzantes artificiales, sobre todo el aspartame, que los estudios han relacionado con el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer.

2. Evite el gluten y la caseína (sobre todo trigo y lácteos pasteurizados, pero no grasa láctea, como la mantequilla) — Las investigaciones han demostrado que el gluten afecta negativamente a su barrera hematoencefálica y hace que su intestino sea más permeable, lo que promueve la inflamación y la disfunción inmunológica, asimismo, se cree que ambos factores desempeñan un papel en el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer.

3. Optimice su flora intestinal mediante el consumo de alimentos fermentados.

4. Aumente el consumo de grasas saludables, como las omega-3 de origen animal — Obtenga suficientes grasas omega-3, como las presentes en el salmón silvestre de Alaska, sardinas y aceite de kril, que ayuda a proteger su cerebro.

5. Reduzca su consumo total de calorías o practique el ayuno intermitentemente — El ayuno intermitente es una poderosa herramienta que estimula su cuerpo para que recuerde cómo quemar grasa y reparar la resistencia a la insulina o leptina, que es un factor primordial en el desarrollo del Alzheimer.

6. Mejore su nivel de magnesio — Las investigaciones preliminares sugieren que el aumento de los niveles de magnesio en el cerebro puede provocar la disminución de los síntomas de la enfermedad de Alzheimer.

Por desgracia, la mayoría de los suplementos de magnesio no cruzan la barrera hematoencefálica, sin embargo, todo indica que el treonato de magnesio puede cruzarla, por lo que puede ser superior a otras formas.

7. Lleve una alimentación nutritiva, rica en folato y zinc — Sin lugar a dudas, los vegetales frescos son la mejor forma de folato. Evite tomar un suplemento de ácido fólico, que es la versión inferior y sintética del folato.

Las investigaciones sugieren que la deficiencia de zinc puede contribuir a la enfermedad de Alzheimer al promover la acumulación de proteínas defectuosas en el cerebro, que es una de las características de esta enfermedad.

8. Evite las toxinas y productos químicos ambientales en la medida de lo posible — El aumento en la enfermedad de Alzheimer puede estar relacionada con alimentos transgénicos y la forma en la que se cultivan; los herbicidas como el glifosato son quelantes minerales que unen importantes nutrientes, como el zinc.

Otras pautas del estilo de vida que ayudan a proteger su cerebro
Además de la alimentación, existen diversos factores del estilo de vida que afectan su salud neurológica. Para minimizar el riesgo de desarrollar demencia, aborde los siguientes aspectos:

Realice ejercicio regular Y evite estar sentado — El ejercicio le ayuda al cerebro en la producción de nuevas neuronas, lo que ayuda a prevenir la degeneración neuronal.

Permanecer sentado por mucho tiempo está relacionado con un mayor riesgo de desarrollar diversas enfermedades, como la diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y neurológicas. Párese y camine tan a menudo como le sea posible, con el objetivo de dar cerca de 7 000 a 10 000 pasos al día.

Obtenga suficiente sueño reparador — Los estudios recientes indican que los malos hábitos del sueño causan daño cerebral y pueden acelerar la aparición del Alzheimer.

Controle su nivel de estrés — Los investigadores descubrieron que casi 3 de cada 4 pacientes con Alzheimer experimentaron estrés emocional severo durante los 2 años previos a su diagnóstico. En lo particular, una de mis herramientas favoritas para eliminar el estrés es la EFT (Técnica de Libertad Emocional).

Optimice sus niveles de vitamina D con una exposición prudente al sol — Mantenga su nivel de vitamina D entre 50-70 ng/ml, ya que existe una estrecha relación entre la insuficiencia de vitamina D y la enfermedad de Alzheimer.

La vitamina D puede mejorar importantes sustancias químicas en su cerebro, lo que protege a sus neuronas al aumentar la eficacia de las células gliales en la recuperación de las neuronas dañadas. La vitamina D también puede beneficiar a la demencia por sus propiedades antiinflamatorias e inmunoestimulantes.

Elimine el mercurio de su cuerpo — Los empastes de amalgama dental, que tienen un 50 % de mercurio en peso, son una de las principales fuentes de toxicidad por metales pesados.

Una vez que haya optimizado su alimentación, considere la posibilidad implementar un protocolo de desintoxicación de mercurio, y posteriormente, buscar un dentista biológico que le extraiga sus amalgamas de manera segura.

Elimine el aluminio de su cuerpo — Muchas personas con Alzheimer tienen altos niveles de aluminio en el cerebro. Algunas de las fuentes de aluminio son los antitranspirantes, utensilios de cocina antiadherentes, coadyuvantes de vacunas, etc.

Evite las vacunas contra la gripe ya que la mayoría contienen mercurio y aluminio, que son agentes neurotóxicos e inmunotóxicos muy conocidos.

Evite los medicamentos – sobre todo los anticolinérgicos, estatinas y benzodiazepinas — Se ha demostrado que los medicamentos que bloquean la acetilcolina, un neurotransmisor del sistema nervioso, aumentan el riesgo de sufrir demencia.

Estos medicamentos incluyen ciertos analgésicos nocturnos, antihistamínicos, pastillas para dormir, ciertos antidepresivos, medicamentos para controlar la incontinencia y ciertos analgésicos narcóticos.

Las estatinas también son particularmente problemáticas porque suprimen la síntesis del colesterol, reducen la coenzima Q10 de su cerebro y evitan que el cerebro reciba ácidos grasos esenciales y antioxidantes liposolubles.

Los estudios demuestran que los adultos que usan benzodiazepinas (Valium, Xanax, Ativan, etc.) para tratar su ansiedad o insomnio tienen una probabilidad aproximadamente 50 % mayor de desarrollar demencia, sobre todo si los toman de manera crónica.

Desafíe a su mente todos los días — La estimulación mental – sobre todo la que conlleva aprender algo nuevo, como tocar un instrumento o hablar un nuevo idioma – se relacionó con un menor riesgo de Alzheimer.

2 Comentarios

    • Fundación Alzheimer si se puede, Colombia y Latinoamérica
      Publicado por Angela Torres Padilla · Hace un momento ·
      LA MEMANTINA…¿QUÉ HAY DE CIERTO?….
      A FIN DE CUENTAS COMO SIEMPRE….
      NADA

      GRACIAS GAEDA ARTIGAS
      Aunque ya de años atrás muy acertada la exposición..sigue siendo lo mismo

      La memantina, un fármaco huérfano de evidencia científica clarificadora Breve revisión bibliográfica sobre la evidencia científica de los efectos de la memantina Planteado como uno de los fármacos más prometedores en el tratamiento del Alzheimer moderado-severo, no goza del consenso científico deseable para determinar si su efecto es verdaderamente útil o descartable. Informe realizado por Shaepot Project Consulting Uno de los problemas más graves relacionados con las consecuencias de la muerte neuronal sufrida en la enfermedad de Alzheimer es la alteración existente en los niveles y proporciones de neurotransmisores en las zonas afectadas del cerebro (1). Destacan la acetilcolina y el glutamato, dos de los neurotransmisores con más relevancia en el proceso de la memoria y la plasticidad neuronal, claramente afectadas durante el proceso neurodegenerativo (2). Para intentar corregir estas alteraciones se han diseñado diversos fármacos con la intención de resolver las consecuencias negativas de las cantidades anormales de neurotransmisores existentes. En el caso del glutamato, presente en cantidades demasiado altas en un cerebro afectado por el Alzheimer, la memantina interviene, sobre el papel, en su neuromodulación. Se trata de un medicamento que pertenece al grupo de fármacos “antagonistas” de un tipo de receptores (los N-metil D-aspartato) que se unen a glutamato. Es capaz de bloquearlo no dejando que exista una consecuencia derivada de su interacción con él (3). En este sentido y en teoría: una molécula que pueda bloquear su receptor podría minimizar los efectos negativos derivados de su exceso restaurando las alteraciones derivadas de esta anomalía. Esta es la misión otorgada a la memantina. Pero ¿Qué hay de cierto en su aplicación? ¿Verdaderamente consigue su deseado efecto? ¿Influye positivamente en degradación de la memoria afecta por el Alzheimer? La memantina es un medicamento de vida corta, de escasa metabolización hepática, que se excreta por el riñón. Ha sido aprobada por la FDA (Food and Drug Administration) de los Estados Unidos para el tratamiento de la demencia tipo Alzheimer de moderada a severa. Los primeros estudios clínicos del fármaco, en el 1986, se centraron en casos graves de Alzheimer no mostrando diferencias significativas entre los tratados y no-tratados, en una muestra de sólo 20 pacientes. Dos de los pacientes tratados mostraron un deterioro psicopatológico que remitió en abandonar el tratamiento (4). Ya en el 1999, y con una muestra mucho más amplia (151 pacientes con demencia de moderada a grave), se apuntó que la memantina producía una mejora funcional reduciendo la dependencia del paciente (5). Estos resultados catapultaron al fármaco a nuevas y esperanzadoras investigaciones y fué en los ensayos elaborados por Reisberg, en el 2003, evaluando el fármaco en 181 pacientes (entre controles y experimentales) donde se reveló un enlentecimiento en la tasa funcional y cognitiva en pacientes de Alzheimer leve-moderado (6). Se necesitaban más estudios y más profundos y detallados para esclarecer su papel. Muchos investigadores intentaron aportar luz a la eficacia de la memantina y, en el 2006 (7), se publicaron las primeras revisiones con el fármaco como protagonista. Sus conclusiones fueron decepcionantes: apuntaban que los estudios elaborados hasta la fecha revelan que la memantina mostraba un pequeño efecto beneficioso en pacientes con demencia de moderada a grave, no mostraron efecto alguno de leve a moderada. Se necesitaban más estudios para esclarecer el proceso. La investigación no podía acabar aquí. Durante 6 años se fueron sumando estudios científicos hasta concluir, en el 2011, mediante otra revisión del efecto del fármaco, que la memantina no acumulaba aún pruebas de un beneficio claro en pacientes con Alzheimer leve, teniendo escasa evidencia de su eficacia en Alzheimer moderado (8). Respecto a los efectos secundarios de la memantina, a tener en cuenta en el momento de su prescripción, se han reportado desde mareos y dolor de cabeza hasta confusión mental pasando, en contadas ocasiones, a desarrollar agitación (9). Los últimos estudios, del 2013, combinan la memantina con otros fármacos (incluso con vitamina D) para intentar esclarecer su efecto beneficioso que sobre el papel era prometedor (10), pero sigue existiendo controversia en su utilización y en su eficacia, con unos estudios que la apoyan como opción terapéutica (11), y otros que apuntan a que no existen suficientes pruebas para ello siendo necesaria una mayor profundidad de los estudios (12). Queda mucho, entonces, por recorrer antes de que se sepa a ciencia cierta si estamos delante de un fármaco eficaz o no, verdaderamente útil o descartable. Deberá existir más investigación y con más potencia de evidencia científica para saber que administrando memantina se está acertando. Mientras tanto, hasta que no se tenga certeza segura sobre su prescripción, es necesario que la decisión de su administración esté consensuada, en base a la propuesta médica, entre el paciente, su cuidador y su familia. Bibliografía: 1. Fuentes G P, Slachevsky Ch A. Enfermedad de Alzheimer: Actualización en terapia farmacológica. Rev Médica Chile. 2005 Feb;133(2):224–30. 2. Tariot PN, Federoff HJ. Current treatment for Alzheimer disease and future prospects. Alzheimer Dis Assoc Disord. 2003 Sep;17 Suppl 4:S105–113. 3. Müller WE, Mutschler E, Riederer P. Noncompetitive NMDA receptor antagonists with fast open-channel blocking kinetics and strong voltage-dependency as potential therapeutic agents for Alzheimer’s dementia. Pharmacopsychiatry. 1995 Jul;28(4):113–24. 4. Fleischhacker WW, Buchgeher A, Schubert H. Memantine in the treatment of senile dementia of the Alzheimer type. Prog Neuropsychopharmacol Biol Psychiatry. 1986;10(1):87–93. 5. Winblad B, Poritis N. Memantine in severe dementia: results of the 9M-Best Study (Benefit and efficacy in severely demented patients during treatment with memantine). Int J Geriatr Psychiatry. 1999 Feb;14(2):135–46. 6. Reisberg B, Doody R, Stöffler A, Schmitt F, Ferris S, Möbius HJ, et al. Memantine in moderate-to-severe Alzheimer’s disease. N Engl J Med. 2003 Apr 3;348(14):1333–41. 7. Areosa SA, Sherriff F, McShane R. Memantine for dementia. Cochrane Database Syst Rev. 2005;(3):CD003154. 8. Schneider LS, Dagerman KS, Higgins JPT, McShane R. Lack of evidence for the efficacy of memantine in mild Alzheimer disease. Arch Neurol. 2011 Aug;68(8):991–8. 9. Alva G, Cummings JL. Relative tolerability of Alzheimer’s disease treatments. Psychiatry Edgmont Pa Townsh. 2008 Nov;5(11):27–36. 10. Annweiler C, Brugg B, Peyrin J-M, Bartha R, Beauchet O. Combination of memantine and vitamin D prevents axon degeneration induced by amyloid-beta and glutamate. Neurobiol Aging. 2013 Sep 4; 11. Peng D, Yuan X, Zhu R. Memantine hydrochloride in the treatment of dementia subtypes. J Clin Neurosci Off J Neurosurg Soc Australas. 2013 Sep 12; 12. Van de Glind EMM, van Enst WA, van Munster BC, Olde Rikkert MGM, Scheltens P, Scholten RJPM, et al. Pharmacological treatment of dementia: a scoping review of systematic reviews. Dement Geriatr Cogn Disord. 2013;36(3-4):211–28.

      Buenas noches Ana María, te plasmo el escrito que unos cuatro años atrás ya otra compañera implicada en el mundo del Alzheimer expuso bien claramente….me mantego en la misma opinión…ten claro que estos tipos de fármacos al principio esconden la realidad devastadora de ellos, parece que el enfermo está mejor, más tranquilo sobre todo…pero tristemente y desgraciadamente al cabo de los seis meses o del año o de los dos años,los efectos devastadores harán su aparición, el enfermo cada vez estará mas retraido en si mismo, como más perdido en su mente, el movimiento cada vez será mas lento, la rapidez de respuesta también,,,problemas con riñones,,,caminar peor…ya lo creo que hacen su efecto…y lo que es peor llega un punto en que el propio cuerpo crea como una resistencia y necesitara o mas dosis o combinar con otro potente psicótico……en pocas palabras y palabras de la calle…..tristemente y duramente los enfermos de Alzheimer y demás demencias pasan de ser personas a ser zombis vivientes de una industria que sabiendo que nada curan se empeñan en tapar la enfermedad con falsas promesas de curar o mejorar haciéndolo crónico de por vida, cronificar la enfermedad mientrás la familia tiene que ver y aceptar con resignación el brutal deterioro de su ser querido…….
      Gracias por tu comentario…bendiciones amiga..cordialmente Angela

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