MI VISIÓN HOY DESPUÉS DE QUE LLEGARÁ A MI VIDA LA DEMENCIA, EL ALZHEIMER…CUALQUIER DEMENCIA

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Para quienes no me conocen debo de parecerles una desconocida intrusa en el mundo de las demencias, para quienes ya me conocen, han compartido conmigo, han asistido a mis charlas, han leído mi libro me consideran de gran apoyo y ayuda en una enfermedad que nos a tocado a todos en donde más duele…el alma.Lo cierto es que lo que nos a tocado vivir durante años nos a marcado la vida; de muchas formas. A algunos como que ya no quieren oír hablar de esta enfermedad, a otros la vida les a cambiado en el carácter, en la alegría,en su forma de ver la vida; otros viven como con una especie de película mental donde la palabra mas repetida es ¿por qué?….y otros como a sido mi caso la vida me a cambiado para descubrir como se engaña a una población vieja, débil, indefensa que por los motivos que haya sido cayeron en depresiones, en soledades, en aislamientos..donde sus familiares mas directos preocupados por su estado emocional decidieron un día llevarlos al médico y a partir de ese día la vida se volvió un infierno. Mi vida cambió en dos puntos, en dos partes; una en ver la escalada vertical de hundimiento de mi madre con unos tratamientos que yo como hija y llena de amor hacía ella creía que era lo mejor…y descubrir en el transcurso de los años que mi madre se iva apagando no por la enfermedad sino por el engaño de unos fármacos que prometían mejorarla y que acabaron arrancándole el alma y a mi tras de ella. Mi vida cambió cuando por decisión propia y llena de desespero al ver que cada día iva a peor hasta que llegó a su último estado comatoso que le producía tomar un fármaco llamado Quetiapina y que el médico me dijo que apenas llegaría ni para el verano decidí intentar lo que debía haber intentado desde el momento en que vi que mi madre empeoraba con la toma de las pastillas.Tomar conciencia cuando tienes la muerte presente cada día, cuando lo único que quedaba de mi madre era un cuerpo inerte postrado en una cama de hospital donde lo único que le latía era el corazón y esperando que en cualquier momento dejara de latir, cuando llegaba cada día a su habitación y la vida se me esfumaba en aquel sillón al lado de su cama, donde yo le hablaba de todas las maneras, con palabras, con el pensamiento, con mi piel, con mi alma…tener y saber que estaba esperando la muerte del ser que mas amaba, que mas e amado y que jamás nunca podré amar a nadie como fué mi madre…esa imagen y las palabras del médico » no creo que llegue ni para el verano» fueron suficientes para salir del hospital, llorar amargamente por el parque que había, mirando el cielo y preguntándole a Dios que porque tenía que hacer pasar a mi madre por ese infierno y de paso que porque me castigaba a mi con ese adiós que se veía venir, que se respiraba en todo momento.Recuerdo que me metí en un locutorio de Internet, tenía que encontrar algo, alguien, algún médico diferente, alguna persona que estuviera pasando por lo mismo, alguien tendría que haber que estuviera luchando por la misma enfermedad que mi madre, alguien que hubiera descubierto como ayudar en esas situaciones, alguien que te diera un hilo de esperanza. Recuerdo que me metí en toda página que hablara del Alzheimer, en toda página de familias en el mundo que estuvieran pasando por lo mismo que yo…y encontré como un respiro , como un rayo de luz cuando encontré por casualidad un artículo de una doctora de Estados Unidos que hablaba de la enfermedad de su marido, Alzheimer y que se negaba a seguir dándole unos fármacos que ni lo ayudaban y si lo empeoraban a pasos agigantados. Esa persona fué la doctora Newport, leí todo lo rápido que pude pues tenía que volver al lado de mi madre,pero lo que leí me impacto de tal manera que antes de ir para el hospital pase por una tienda naturista, compre aceite de coco tal como ella recomendaba, pase por la farmacia y compré una jeringuilla y de ahí para el hospital. Mientras calentaba el aceite de coco pensaba en mis adentros; Angela lo tienes todo perdido, el médico dice que se muere,lleva doce días postrada en la cama inerte, sin hablar, sin moverse, ausente, en posición fetal…no pierdo nada como promulgaba la doctora Newport..no pierdo nada…total estoy esperando la muerte de quien mas amo..mi madre. Y a fin de cuentas lo decía una doctora..una doctora que se negó a esa palabra de sus compañeros,NO HAY NADA QUE HACER…y se supone, se suponía que además de doctora era persona con sentimientos, los mismos que yo ante el dolor y sufrimiento de quien mas quieres. Tal cuál lo hice público querido, en una semana mi madre después de estar inerte doce días abrió los ojos, movía sus manos y empezó de nuevo a balbucear.En el hospital el médico lo achacaba como siempre a esas fluctuaciones que la enfermedad provoca, pero yo sabía lo que ahí había pasado. Yo misma pedí el alta y me llevé a mi madre para casa; obvió que el médico me formuló de nuevo en el parte que debía de seguir dándole la Quetiapina, la misma pastilla que paradojicamente el mismo me dijo que era la causa de los estados comatosos en que quedaba. Tal como llegamos a casa dejé en el armario las pastillas rosas tan queridas llamadas Quetiapina y en su lugar puse el aceite de coco. Bendita la hora en que lo hice y de ahí en adelante hablamos de enero de 2014 me volqué en cuerpo y alma a aprender y descubrir como interactúan los alimentos en el cerebro y en la salud, la importancia de no depender de drogas que aturden y que no hacen nada por alimentar las neuronas que aún quedan en el cerebro, la importancia que tienen las grasas buenas para el cerebro….no fué fácil al principio retirar drogas que aturden y que crean abstinencia. Pero esa fué mi meta y volver a ver de nuevo a mi madre con sus ojos abiertos, con su sonrisa maravillosa, oír su voz, comprobar como la rigidez le mejoraba, como ya no gritaba por las noches, como sabía quien era yo…lo mejor que guardo de mi madre es que hasta el último momento de su vida mi madre supo siempre quien fuí yo…me decía » mi Angelita de mi alma»..y cuando le preguntaba ¿mamá cuanto me quieres hoy? me decía mirándome fijamente a los ojos: hoy te quiero medio kilo, se hacia el silencio y añadía, toda la vida y más!..esa era mi madre, mi madre, el ser mas bello y amoroso que mis ojos han conocido y contemplado. mi madre.
La enfermedad me hizo sacar todo lo bueno de mi, me preparo y de que manera, la enfermedad y haber tomado la mejor decisión de mi vida, dejar toda mi vida aparcada por cuidar de mi madre me regalo lo que no se compra en ninguna tienda, lo que no se compra en ningún centro por caro que fuera..me regalo el amor. Mi madre y su enfermedad hizo que cambiara mis lágrimas por alegría, la alegría de comprender el sentido de la vida, el valor de amar, el valor del amor; ella, mi madre con su enfermedad exploró todo mi ser y logró sacar de mi unas cualidades, unos dones, unas virtudes que de no haber sido por la enfermedad jamás hubiera creído tener. La paciencia, el ser improvisada frente a urgencias, aprender el arte de saber esperar, de tener paciencia, de no perder los estribos, de descubrir el valor de cambiar la libertad por estar día y noche a su lado, por descubrir lo importante de una caricia suya, lo importante de sus besos, aprender a vivir con lo que había y descubrir que sin menos también se podía vivir, descubrir que mientras el mundo con su locura y sus gentes iban de un lado a otro yo estaba gozando el cambiar una cena en un restaurante una noche cualquiera o una noche de sábado por cenar sentada en la cama en compañía de mi madre, descubrir que de la soledad se puede construir un paraíso, descubrir lo que quizás nunca me paré a con templar…que el mundo te podía dar la espalda pero una madre jamás.Inclusive hasta los hermanos, pero una madre nunca.
Y también la enfermedad me enseñó la carencia de humanidad por parte de médicos frente a los mayores, frente a los ancianos, donde sólo a importado que los abuelos pasen por sus protocolos, tomen sus fármacos prometedores, nos engañen con no advertirnos de consecuencias con los tratamientos,nos pongan a veces bajo presión y miedo de que sino hacemos lo que ellos nos dicen la responsabilidad será toda nuestra. Médicos a los que no los podemos cuestionar ni tan siquiera muchas veces preguntarles sobre la enfermedad y mucho menos poner en duda sus tratamientos. Lo cual no quita la realidad de llegar a viejos y que por ello son simples conejitos de india para una fabrica de enfermedades llamada médica, donde muchas enfermedades se crean para que sean negocio,donde no interesa curar y menos a esas edades, donde el adulto mayor se ve para manipularlo por su fragilidad, donde el adulto mayor ya no es productivo, ni rentable, donde es un gasto para la sanidad, donde es un candidato perfecto para las multinacionales farmacéuticas, donde interesa cronificar hasta el máximo…
Descubrir la simplicidad de la salud, primero prevenir. Reconocer que el ser humano a cronificado estados tan simples como las emociones, las expresiones, las alegrías. Descubrir que el sentir y el llorar y la alegría nos las hacen ver como enfermedades emocionales con la única intención de hacernos creer que sí tenemos un problema mental emocional, que el reír mucho no es normal, que el llorar por un desengaño o una pérdida no es normal y debemos ser medicalizados……
En pocas palabras…..no se engañen…que tu alimento sea tu medicina y tu medicina tu alimento.

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