PARA LOS HIJOS QUE SE OLVIDAN DE SU MADRE Y PADRE

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Hey tú… sí, tú… hermano de cuidador, te hablo a ti… a ti que sigues olvidando que tienes madre y padre, que sigues en tu cómoda posición de indiferencia, de irresponsabilidad, de frialdad, de pretextos, tu, que sigues viviendo tu vida como si nada te importara, como si no tuvieras madre y padre, como si hubieses llegado sol@ a este mundo, vives olvidando e ignorando lo que tu madre y tu padre hicieron por ti, vives en un mundo de fantasía, en un mundo irreal, pues crees que jamás llegarás a viejo, que jamás enfermarás, que jamás necesitarás ayuda de nadie, que jamás se te devolverá lo que ahora das, es decir: nada, pues no das nada, es que ni una llamada, y ni que decir, de una visita regular, de un detalle, de una ayuda, de un gesto de amor para mamá y papá.

Pobres mamá y papá, y pobres no en sentido despectivo, sino en sentido de inocencia y amor de padres, pues siguen preguntando por ti, siguen preocupados por ti, siguen esperando tu llamada, tu visita y hasta el regalo aquel que hace tantos años les prometiste, aun siguen soñando que los llevarás de paseo, de verdad que el amor de una madre y la fuerza de un padre, no tienen límites, no conocen obstáculos, son y siempre serán el amor mas puro sobre la tierra, pero tu herman@ no sabes que es eso, no tienes ni idea de lo que ellos sienten en su corazón, en su alma, cuando con sus ojitos tristes ven que no llegas a casa, cuando escuchan timbrar el teléfono y no escuchan que la llamada sea para ellos, cuando pasan los días, los fines de semana y nada que apareces, que aseguran que este domingo si vendrás y visten su mejor traje para recibirte, y esperan hasta entrada la noche, mirando por la ventana si apareces, que insensato eres herman@, que crueldad la que recorre tus venas, pues te importa un pepino lo que sienten mamá y papá, pues vives escudad@ en tu trabajo, en tu familia, en que no tienen tiempo, en que no tienes dinero, con tu actitud y menoscabo vives guardando en tu corazón, los errores de mamá y papá, y juzgándolos como si fueras Dios en la tierra, te pasas de mártir, por la infancia difícil que tuvimos, y nunca has querido ver más allá de tu nariz, para aceptar y entender que mamá y papá hicieron todo lo que pudieron, que son humanos y como tal se equivocaron, que pese a todo, son los mejores, y sabes por qué? porque aunque te avergüences de ellos, aunque los mires con desdén y te des el lujo de juzgarlos y señalarlos con tu dedo acusador, ellos te trajeron a este mundo, te criaron, te cuidaron, de dieron de comer, te dieron el estudio y las bases para que salieras adelante, porque sin ellos sencillamente no existirías, sin ellos, no serías nada, ni nadie, sencillamente, no estarías donde estás.

Al ver lo que haces y lo que no haces, me digo que no quisiera verte por acá el día que falte mamá y papá, aunque siendo honesta, no creo que quieras estar, pues si no estuviste en vida de ellos como se debe, no creo que lo quieras estar durante su despedida a la eternidad, pero el descaro de algunos seres humanos llega a ser tal, que tienen la cara de llegar donde ya no se les necesita, donde ya no se les espera, pues no tendría nada de extraño que quieras llegar a darte golpes de pecho y derramar lágrimas por ellos, como si hubieses sido el mejor de los hijos, como si te doliera su ausencia, cuando tu has estado ausente de ellos todos estos y tantos años, así que la verdad, ojalá no aparezcas el día de su velación, ni quieras dar palabras póstumas en la Misa, ni derrames lágrimas que no te corresponden, ni quieras saludar a todos ese día con cara de compungido, pues no te va, mejor ahórrate la visita, y tus lágrimas y tus palabras, y guárdalas para el día o la noche aquella, que mires a tu alrededor y no veas a tus hijos, ni escuches timbrar el teléfono, ni recibas el regalo prometido de ellos, y que aunque te pongas el mejor traje y vestido, nunca veas que alguno de ellos cruce la puerta para saludarte en la residencia geriátrica que te han dejado o mejor abandonado.

Y no es que te desee estas tristes cosas, solamente te recuerdo que en la vida se siembra y se recoge, la vida tiene efecto bumerán, y tristemente como hoy veo llorar a mi madre y a mi padre, tristemente te veré llorar a ti, pues en ese momento, cuando me digas que tus hijos no van a visitarte, y sea yo la única que te visite, no tendré necesidad de decirte nada, ni de recordarte lo que hoy haces, tu, recordarás con claridad mis palabras, lo que hoy te escribo, y las veces que te pedí un poco de atención y amor para mamá y papá.

Estás a tiempo, aun están vivos mamá y papá, aún te esperan, aun están sentaditos en el sofá viendo por la ventana si apareces por la calle, estás a tiempo de pedirles perdón y demostrarles cariño, atenciones, amor.

Acá te sigo esperando herman@ para que goces de ellos, como gozo yo.

Que Dios y la Virgen te bendigan siempre.

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