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El Balance Químico

¿Cómo es que el cuerpo se mantiene todo en equilibrio?

Los mensajeros redox son capaces de alterar la química de los adhesivos de los receptores para realzar o inhibir su habilidad para pegarse a los mensajeros y pasar los mensajes al interior de la célula. Algunas veces la sola presencia de estos mensajeros redox disparará espontáneamente un receptor para enviar mensajes al interior de la célula.

En cuanto un mensajero de proteína a entregado su mensaje, ya no “vive” mucho más tiempo para continuar enviando mensajes. La célula produce enzimas (proteasa, “el equipo para romper”) que rápidamente desmantelan a las proteínas mensajeras y reciclan sus partes (aminoácidos). Por tanto una explosión de adrenalina dura el tiempo que les tome a los equipos de proteasa deshacer el exceso de adrenalina en la sangre. Después de esto se restaura el equilibrio de adrenalina en la sangre. En el cuerpo, la frase “mata al mensajero” adquiere una nueva dimensión.

Este proceso de producción continua y eliminación subsecuente de moléculas no se limita solamente a las proteínas mensajeras. Se mantiene un equilibrio químico cuidadoso para cientos de miles de tipo de moléculas en cada célula, y este depende de una condición estable donde la velocidad a la que se producen las moléculas es igual a la velocidad a la que están siendo llevadas a otra parte. Este tipo de balance de denomina equilibrio homeostático. El secreto detrás de casi todos los procesos biológicos radica en lo que el cuerpo hace para mantener dicho equilibrio.

Cuando el equilibrio homeostático dentro de la célula se rompe, es debido a un exceso o disminución de ciertos tipos de moléculas. Esta condición cada vez más desbalanceada provoca una respuesta en la célula. Si hay insuficiencia en cierto tipo de molécula, la célula puede responder incrementando la producción de dicha molécula. Si hay una cantidad excesiva de cierta molécula puede incrementar la producción de enzimas para romper esa molécula y ayudar así a eliminar el exceso. La acción de la célula también puede tomar un curso más complejo y enviar mensajeros que ayuden a corregir un posible problema, o incluso puede enviar señales para una serie de procesos más complejos que ayudaran a la célula a ajustarse a las condiciones adversas. Si la acción logra su cometido, entonces el equilibrio normal será restaurado y todo estará bien.

Un ejemplo de esta acción de equilibrar son los “niveles de azúcar” en la sangre. Si el nivel de azúcar en la sangre se incrementa, entonces las células beta pancreáticas responden produciendo más insulina. Estos mensajeros de insulina aceleran la maquinaria de metabolismo de azúcar en el cuerpo, causando que este queme el azúcar y almacene del resto como grasa. Conforme los niveles de azúcar disminuyen, la tasa de insulina también disminuye. La cantidad elevada de insulina dispara la producción del equipo de enzimas limpiadoras de insulina. El nivel de insulina en la sangre a la larga volverá a la normalidad cuando estas enzimas dispersen y desechen el exceso de insulina.

Es interesante subrayar que si hay una subida abrupta del azúcar en la sangre (debido a la ingesta de azucares y carbohidratos de fácil digestión como los panes blancos y los dulces) las células betas pancreáticas se ven obligadas a trabajar mucho más y terminan produciendo demasiada insulina. Ya que toma tiempo deshacerse del exceso de insulina, suele suceder que se procesa demasiada azúcar en la sangre y sus niveles caen muy por debajo de lo normal.

Esta deficiencia de azúcar en la sangre dispara la producción de mensajeros de “hambre”. Si este ciclo continua, puede provocar obesidad o incluso ejercer demasiada presión y matar a las células pancreáticas beta que producen la insulina, causando diabetes tipo II. El cuerpo no está hecho para manejar demasiada azúcar en la sangre al mismo tiempo

La llave para la salud es asegurarse de que las células tengan la materia prima que necesitan para mantener el equilibrio químico saludable de la maquinaria que las mantiene vivas. Si las células están sanas, entonces el cuerpo goza de buena salud. Por tanto la buena salud reside en la capacidad para mantener un equilibrio químico saludable.

Por su puesto no es posible mantener una salud perfecta todo el tiempo. A la larga, algunas células de nuestro cuerpo se dañarán por heridas, infecciones, la edad, el sol, la radiación, el frío, el calor las toxinas externas, e incluso el ejercicio físico. De hecho las células del cuerpo sufren daño todo el tiempo; a pesar de que el cuerpo ha desarrollado formas para sanarse a sí mismo, y por lo tanto para restaurar y mantener un equilibrio saludable en todo el organismo.

Fuente: Libro: “La Ciencia de la Sanación Revelada”. Nuevos Descubrimientos de las Señales Redox. pag. 26-28 Autor: Dr. Gary L. Samuelson, Médico, Físico y Atómico por la Universidad de Utah.

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