De la idea de cura y tratamiento contra el alzhéimer: realidad y desafíos

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La neuropiedra de Rosetta

La enfermedad de Alzheimer afecta a cientos de personas a nivel mundial. Si bien existen muchos grupos de investigación y laboratorios en todo el mundo que investigan esta patología, resulta válido preguntarse por qué no existe una cura y cuán efectivos son los tratamientos actuales. La biología de la enfermedad nos responde estas preguntas.

La enfermedad de Alzheimer debe de ser, sin duda, una de las enfermedades más investigadas en nuestro planeta. Y es que si bien apasiona a muchos por su biología, es la patología neurodegenerativa más frecuente en la población, la cual genera problemas en los procesos de aprendizaje y memoria. Asimismo, se asocia a la presencia de otras enfermedades, como la diabetes de tipo II.

Entonces, si ha sido tan investigada, una de las preguntas válidas a realizar es ¿y por qué no existe cura? Una de las posibles respuestas hace referencia a la “multidimensionalidad” de esta patología, la cual incluye conjuntos de eventos celulares y moleculares (tanto al intra como extracelular) finamente interrelacionados entre sí. Como ilustra la fig.1, algunos de estos eventos corresponden a la acumulación de metales divalentes (como Cu+2 y Fe+2), formación de agregados proteicos (péptido β-amiloide y de las formas fosforiladas de la proteína τ), y aumento en el nivel de especies reactivas de oxígeno y nitrógeno (ERO y ERN, respectivamente). Todos ellos se encuentran íntimamente relacionados, de manera que cada uno per se puede dar origen a la manifestación del otro.

Fig.1 Dinámica de tres eventos moleculares registrados en la enfermedad de Alzheimer. Las flechas indican las interdependencias de cada evento.
Fig.1 Dinámica de tres eventos moleculares registrados en la enfermedad de Alzheimer. Las flechas indican las interdependencias de cada evento.

¿Cuál es el problema? Los tratamientos actuales actúan de manera localizada contra uno de los eventos previamente descritos, manteniéndose activos los restantes. Uno de los ejemplos de terapias en desarrollo es el uso de moléculas desagregantes del péptido β-amiloide. Ellas tienen la capacidad de interactuar con estos depósitos de proteínas, generando su remoción y transporte, favoreciendo las sinapsis y disminuyendo la degeneración neuronal. Sin embargo, la efectividad de estos tratamientos es cuestionable bajo la lógica presentada en el esquema: si bien la desagregación busca eliminar la acumulación proteica (círculo verde), la sola presencia del estrés oxidativo y la acumulación de metales (círculos celeste y violeta, respectivamente) ayuda a que la presencia de péptido β-amiloide se mantenga y que la formación de depósitos continúe en el sistema nervioso central. Bajo estas circunstancias, parece muy difícil curar algo cuyas características parecen ser n-dimensionales.

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Bases moleculares de la enfermedad de Alzheimer
El principio presentado en el párrafo anterior no opera solo para los agentes desagregantes de proteína, sino también para aquellos inhibidores de la producción péptido β-amiloide y proteína τ fosforilada, quelantes (removedores) de metales, antioxidantes, entre otros. A pesar de ello, de manera paradójica llama la atención la gran cantidad de ensayos clínicos en ejecución y finalizados asociados a “drogas monofuncionales”.

Si bien una terapia integral suena como una alternativa interesante de tratamiento, un participante no mencionado y no menos importante corresponde a la genética de cada individuo. A modo de ejemplo, en la actualidad se conocen tres genes (app, psen1 y psen2) en los que determinados alelos se asocian directamente al procesamiento y formación del péptido β-amiloide, y otros once que ayudarían indirectamente al desarrollo de la enfermedad. A partir de ello, puede razonarse que los efectos de un tratamiento integral no debiesen ser los mismos en pacientes que heredan uno o más de los alelos directa o indirectamente involucrados. Si esto suena ya complejo, el hecho de sumar la variable “estilo de vida” hace que el tratamiento se vuelva aún más multidimensional.

La realidad actual es que el empleo en clínica de drogas, como la rivastigmina y la galantamina (ambos inhibidores de la enzima que degrada al neurotransmisor acetilcolina), no solo se enfocan en uno de los tantos eventos moleculares ya enunciados, sino que presentan fuertes efectos secundarios. Igualmente, otras propuestas de drogas (siempre monofuncionales) actualmente se encuentran en estudio clínico, por lo que la inserción y disponibilidad de nuevos e innovadores fármacos se encuentra enlentecida.

Tentativamente, sería interesante que nuestros desafíos en I+D se orientasen a la producción de líneas de medicamentos compatibles entre sí, que permitan una integralidad y potencial terapéutico mucho mayor. Asimismo, citando uno de los romances derivados de la genómica, el hecho de considerar a cada paciente como “individuo” junto a la inclusión de herramientas moleculares de diagnóstico, permitirían no solo tratarlos con los fármacos más adecuados, sino dosificarlos de una forma más eficiente y potenciar sus efectos terapéuticos.

Finalmente, no es ilógico llegar a la conclusión que la palabra “cura” se encuentra muy distante de ser una realidad concreta considerando la biología única del alzhéimer y las formas en que investigamos y tratamos la enfermedad. Pero sin duda, uno de los mayores contribuyentes a esta lejanía es lo que “actualmente conocemos”: el cerebro sigue siendo un completo enigma en el mundo de las neurociencias, por lo que aún nos queda muchas horas de trabajo en el laboratorio.

Más información:
1) Juhasz G., Foldi I., Penke B. (2011). Systems biology of Alzheimer’s disease: how diverse molecular changes result in memory impairment in AD. Neurochem. Int. 58, 739–75010.1016/j.neuint.2011.02.008.

2) Salawu FK, Umar JT, Olokoba AB. Alzheimer’s disease: a review of recent developments. Ann Afr Med. 2011; 10(2):73–79.

3) Perry G, Cash AD, Smith MA. Alzheimer disease and oxidative stress. J Biomed Biotechnol. 2002; 2:120–123.

Juan Pablo Ramírez Olmedo
Juan Pablo Ramírez Olmedo
Lic. en biología y Profesor de Biología por la Universidad Andrés Bello, Chile. Magister en Biomedicina por la Universidad de Los Andes. Estoy interesado en la relación entre la activación de diferentes zonas del cerebro durante el aprendizaje significativo y cómo recrear dichas respuestas bajo diferentes estímulos sensoriales.

SOBRE ESTE BLOG
Como dice el dicho «solo sé que nada sé». El sistema nervioso es un enigma: el lenguaje y lógica con los que opera son únicos. Si logramos comprender su mecanismo, podremos desentrañar los más grandes secretos desde los rincones más recónditos. Dedicaremos este blog a analizar de forma didáctica antiguos y nuevos descubrimientos en el campo de la neurociencia. De esta forma, trataremos de armar las piezas que nos permitan entender cómo la neurona y otras células operan en la normalidad y en la neurodegeneración.

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Comentarios (3)
Braulio – 11/02/2015 15:19
los remedios con sus medidas estándar son simples aproximaciones de lo que las personas pueden necesitar cuando presentan determinados síntomas, es verdad que mientras no se pueda dosificar las cantidades exactas de cada uno de los elementaos para cada persona no se podrá hablar de una cura y aunque se pueda nada asegura que esto sea infalible, ya que siempre hay mas variables que se pueden considerar. Aun así cabe denotar los grandes avances en esta área.
Daniel Manrique Castano – 12/05/2015 19:39
Además de lo que plantea el autor hay que sumar los problemas de índole científico relacionados con la validez interna y externa de las investigaciones en este campo. Es bien sabido que no más del 20% de investigaciones que dicen describir factores que influyen en las enfermedades pueden ser reproducidas. Esto sumado a la falta de exposición de resultados negativos por la desafortunada dinámica editorial de las revistas científicas.Adicionalmente, la poca validez externa que no reproducen las condiciones mínimas reales de quienes padecen la enfermedad, hacen que la inmensa mayoría de los logros sean efectivos solo si eres una rata o un ratón. Esto lleva a considerar que fuera de los múltiples factores implicados en enfermedades como el Alzheimer, se debe considerar el vicio en los reportes científicos reportes como una realidad actual de esta quehacer.
Benedicta Champaigne Pickell – 21/12/2016 23:21
No escuchen a estos falsos anuncios o publicar estos enlaces estúpidos de personas. He sido un diabético de tipo 2 durante 10 años, he probado muchos medicamentos durante esos años y nada funcionó para mí, recientemente encontré lo que he probado y ha trabajado maravillas para mí fue una medicina herbaria tradicional hecha por Dr Mozambi que me fue enviado aquí en mi país, viene de África bebes y se hace en forma líquida y en polvo , tomar una cuchara 2 veces al día después o antes de cada comida y te garantizo que funciona. Yo soy no aquí a vender nada, pero para dar información a otros acerca de esta medicina tradicional y ayudar a alguien que pueda, tan en contacto con Dr Mozambi (mozambi.traditionalmedicine@gmail.com o mozambi.traditionalmedicine@hotmail.com) se le puede llamar en +2348166886752. y no te arrepentirás!

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