EL PACIENTE DIABETICO Y SU AGRESIVIDAD,

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Publicado por Jessica Sanchez Caicedo · 26 de diciembre de 2019 ·

Las reacciones psicológicas a la Diabetes Mellitus (DM) han sido objeto de interés desde principios del siglo ) XX. Las primeras investigaciones intentaban encontrar características específicas en quien padece la enfermedad. Surge entonces el mito de la “personalidad del diabético” con la esperanza de encontrar una personalidad específica que implicara un alto riesgo de padecer diabetes y que ofreciera por tanto la posibilidad de prevenirla modificando dichas características. Cuando fracasó este intento, el interés se centró entonces en la posibilidad de que se desarrollara una personalidad del diabético como consecuencia de la enfermedad. Los datos acumulados durante años, no muestran evidencias de que la persona diabética promedio sea psicológicamente diferente del resto de la población. Si bien se reconoce que pacientes con peor control metabólico se muestran ansiosos o deprimidos, hasta el presente no se puede afirmar si estos síntomas llevan al descontrol o si el descontrol los provoca. Probablemente se den ambos mecanismos.

A pesar de la falta de evidencias de una respuesta psicológica generalizada, no hay dudas de que el padecer la DM genera reacciones emocionales que se reflejan’ en todas las esferas de la vida del que la padece y pueden incidir negativamente en la adhesión (adherencia) al tratamiento y por tanto en su control metabólico.

Es por ésto que las investigaciones más recientes se centran más en el funcionamiento dinámico de las reacciones psicológicas y sociales a la DM. Uno de estos aspectos considera los esfuerzos cognitivos y conductuales del individuo para “manipular” las demandas de su enfermedad y que exceden los recursos adaptativos que poseía hasta el momento, es decir, los estilos de enfrentamiento a la enfermedad.

Otro factor modulador de las manifestaciones psicosociales de la enfermedad 10 constituyen los Sistemas de Apoyo Social, entendiéndose como tales las relaciones que proveen a las personas de un apoyo material y/o espiritual y que le confieren una identidad social positiva. Potencialmente son fuentes de apoyo: la familia, la pareja, los compañeros de trabajo o estudios, el personal de salud (especialmente para personas enfermas) y las relaciones sociales en general (incluidas distintas instituciones)

Aún no queda claramente establecido de qué forma las características más estables del sujeto limitan o favorecen cierto tipo de respuesta de enfrentamiento ni el peso relativo de los rasgos personológicos y el contexto social en la predisposición a responder en una forma particular, pero es innegable la incidencia de todos estos factores en dicha respuesta. Por 10 anterior se hace necesario hacer una diferenciación entre los trastornos psicológicos en el paciente diabético que pueden estar asociados directamente a su enfermedad y aquellos que tienen una relativa independencia de ésta.

EL PACIENTE DIABETICO

Entre éstos últimos se incluyen trastornos de la personalidad y la conducta, neurosis y otras entidades psiquiátricas. En relación con los trastornos asociados a la enfermedad hay que considerar que la DM es una enfermedad crónica, cuyo tratamiento requiere llevar una dieta rigurosa, automonitoreo de los niveles de glicemia 4 veces al día, ejercicio físico y medicamento, (insulina y/o hipoglucemiantes orales); esto requiere un reajuste en el estilo de vida del paciente. Las actividades y hábitos que hasta el momento caracterizaban su vida cotidiana, deben ser variadas en función de las demandas de la enfermedad. Esto trae aparejado en la mayoría de los casos reacciones de inadaptación psicológica y social (más o menos duraderas) que son tributarias de atención especializada ya que pueden afectar el control metabólico.

Por esta razón requieren atención psicológica:

-Pacientes de reciente debut (comienzo).

-Pacientes descompensados psicológicamente por razones de origen psicológico predominantemente.

-Pacientes con dificultades en la adaptación a la enfermedad.

-Situaciones especiales durante el curso de la enfermedad.

Pacientes de Reciente Debut (Comienzo):

El debut o comienzo de la enfermedad puede constituir en la mayoría de los casos una etapa crítica. La persona se enfrenta sin esperarlo y por tanto sin estar preparada para ello a una enfermedad crónica que desajusta toda su vida y que impone un régimen riguroso de tratamiento, que debe cumplir diariamente y para lo cual no basta con tomar o inyectarse el medicamento en un momento del día, sino que debe reajustar toda la actividad diaria, a las nuevas demandas que la enfermedad le impone.

A pesar de la alta prevalencia de la DM en nuestro país, la educación sanitaria que posee la población sana y enferma es deficiente, situación que favorece la aparición de prejuicios y temores ante la enfermedad. El diabético de debut se preocupa y angustia por la forma como cree se va a desarrollar su vida a partir de ese momento.

No solo considera las verdaderas condiciones que le impone el médico para cumplir su tratamiento sino que le agrega nuevas limitantes sugeridas por otras personas o valoradas por él, que hacen que perciba la enfermedad como más invalidante de lo que realmente puede ser.

Por estas razones aparecen con frecuencia en esta etapa síntomas ansiosos y/o depresivos que requieren tratamiento. La atención psicológica para resolver la problemática de esta fase puede valorar algunos de los siguientes recursos:

-Ejercicios de relajación para disminuir la ansiedad.

-Psicoterapia de apoyo para ayudar a su reafirmación.

-Técnicas de reestructuración cognitiva que permitan rectificar las ideas, juicios y conceptos establecidos por el paciente pero erróneos total o parcialmente.

Estas técnicas pueden desarrollarse individualmente o en grupos.

Pacientes Descompensados Metabolicamente por Razones de Índole Psicológica Predominantemente:

El control metabólico del paciente diabético es un fenómeno multicausal en el que intervienen entre otros la dieta, la presencia de focos sépticos y las situaciones de estrés a que puede estar sometido el paciente. Estas causas de descompensación pueden aparecer independientemente unas de otras o combinadas, lo que es más frecuente.

El estrés emocional por sí mismo constituye en muchas ocasiones el motivo que justifica el descontro1. La aparición de eventos vitales que demandan un reajuste psicológico se encuentra entre estas causas. Los conflictos y tensiones vivenciadas por el paciente en el ámbito personal, familiar, laboral, para los que no tiene una solución adecuada y que afectan su estabilidad constituyen con frecuencia motivo de consulta e ingreso por provocar descompensación de la DM.

Pacientes con Dificultades de Adaptación a la Enfermedad

Por las características de la enfermedad y su tratamiento es frecuente encontrar pacientes que no se adaptan y que por tanto no aceptan su condición de diabéticos. Esta situación es típica del debut, pero puede también observarse en cualquier momento del curso de la enfermedad, incluyendo a aquellos pacientes que tienen mucho tiempo de evolución de la misma.

La inadaptación puede observarse tanto en la esfera personal como social. En el primer caso se encuentran aquellos pacientes que se niegan a cumplir algunos aspectos del tratamiento, siendo muy frecuentes los casos que temen al uso de la insulina como medicamento o a la acción mecánica de la inyección en sí misma. Ante esta situación la técnica de desensibilización sistemática suele ser un medio eficaz, así como la terapia cognitiva, pudiendo combinarse ambas, lo cual se decide de acuerdo al caso en cuestión.

La inadaptación social es el resultado de la dificultad objetiva o subjetiva que el paciente encuentra para conciliar las condiciones y exigencias del medio en que desarrolla su actividad y el cumplimiento del tratamiento en general o de las recomendaciones que se le han ofrecido para su cuidado en particular.

La reoríentación del paciente partiendo de nuevas metas resulta indispensable para sensibilizar al mismo con la necesidad de hacer reajustes en su vida hacia un estilo mediante el cual pueda continuar siendo una persona útil, realizada socialmente, sin que ésto conspire con la atención y cuidado de su enfermedad.

Situaciones Especiales

–Embarazo: Los riesgos que puede afrontar la mujer diabética y su futuro hijo, deben ser de su conocimiento y para ello deberá recibir una adecuada orientación y apoyo tanto para la toma de decisiones al respecto como para mantener un estado óptimo desde el punto de vista psicológico.

-Aparición de complicaciones invalidantes: la labor preventiva es indispensable (sobre todo ante la posibilidad de pérdida de visión) para que el paciente pueda reorientar su actividad diaria en particular y su vida en general.

-Niños diabéticos al llegar a la pubertad: la adolescencia como edad crítica de adaptación suma sus condiciones a las del tratamiento, pudiendo aparecer transgresiones del mismo que lleven al descontrol metabólico. Esto hace a esta edad particularmente vulnerable y necesitada de orientación y apoyo.

-El paciente geriátrico: a la depresión, ansiedad y sentimientos de indefensión frecuentes en la edad geriátrica, se suman preocupaciones por su condición de diabético, lo que puede influir negativamente en su estado psíquico y llevarlo al descontrol metabólico. Es necesario en estos casos el apoyo moral y material, así como estimular la realización de actividades que permitan sus condiciones físicas y le resulten placenteras a la vez que los provean de una identidad social positiva.

La valoración y tratamiento de estos casos debe considerar el funcionamiento de los Sistemas de Apoyo Social del paciente, considerándose como fuentes de apoyo la familia, pareja, compañeros de trabajo o estudio, personal de salud que le atiende, y relaciones sociales en general.

El apoyo familiar es particularmente importante en el paciente diabético no sólo porque puede ayudar a garantizar las bases materiales e instrumental es del tratamiento, sino porque la implicación de la familia en el régimen diario de tratamiento refuerza la adhesión al mismo por parte del paciente y ayuda a eliminar sentimientos de inseguridad y minusvalía.

El personal de salud que tiene a su cargo la atención de estos pacientes constituye una importante y prestigiosa fuente de información que disipa temores y prejuicios en relación con la enfermedad, además de ser quien determina el tratamiento a seguir.

Si a la autoridad que estas funciones la confieren ante el paciente es capaz de sumarle un trato adecuado, entonces el personal de salud adquiere para el paciente un valor inestimable como fuente de apoyo cognitivo, afectivo e instrumental.

Las relaciones sociales en general pueden contribuir a que el diabético logre una identidad social positiva en la medida en que sean capaces de percibirlo como una persona igual a los demás pero que a su vez requiere cumplir un tratamiento: la comprensión, apoyo y aceptación que provenga de los demás confiere al diabético seguridad y confianza.

Los Sistemas de Apoyo Social, conjuntamente con otras técnicas mencionadas antes pueden ser utilizados como recursos terapéuticos en el manejo psicológico del paciente diabético.

Fuente: nancyclides.wordpress.com

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