«Los neurolépticos empeoran la salud y la función cognitiva e incrementan considerablemente la mortalidad de las personas con demencia»

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El envenenamiento de ancianos y niños con neurolépticos atípicos
El Butlletí Groc acaba de publicar una revisión sobre la utilización de neurolépticos atípicos fuera de ficha técnica, con datos de Cataluña.
Es un escándalo.
Un envenenamiento de ancianos y niños, consentido por las autoridades, que causa muertes y daños graves para la salud. Se sabe que el consumo de los productos implicados (los neurolépticos atípicos) está convenientemente estimulado por las empresas farmacéuticas (ya han recibido multas en países más serios por realizar esta promoción ilegal; ver arriba) con el objeto de gana más dinero.
Estos datos deberían abrir los telediarios.
En un número anterior de este boletín farmacoterapéutico se revisaban las mínimas evidencias que soportan su utilización, desproporcionadas en su robustez a la elevadisima prevalencia de uso (hicimos un comentario en NoGracias)
Cientos de ancianos muertos en Cataluña
En este número que comentamos se señala como, estos peligrosos y tóxicos fármacos se están utilizando de manera masiva con ancianos en indicaciones no aprobadas en ficha técnica, cuando hay evidencias de su falta de eficacia y seguridad:
«En Cataluña, en el 2015 un 9,4% de los mayores de 70 años recibió algún neuroléptico; entre los ingresados en residencias, los recibieron un 33,5%, la gran mayoría de manera continuada»
Los neurolépticos utilizados en ancianos tienen importantes efectos secundarios, incrementan la mortalidad y no han demostrado ninguna efectividad:
«Los neurolépticos empeoran la salud y la función cognitiva e incrementan considerablemente la mortalidad de las personas con demencia»
Llama la atención la elevada prevalencia de la utilización de la quetiapina a dosis bajas para el insomnio, cuando no hay ninguna evidencia de su utilidad y sí de su peligro:
«Según la ficha técnica, en los ensayos clínicos controlados con placebo la mortalidad por todas las causas fue de 5,5% con quetiapina y 3,2% con placebo (NNH=43,5). Esto implicaría, según los datos de consumo de CatSalut, unas centenares de muertes adicionales.»
Envenenando a niños
Pero si es grave el envenenamiento de ancianos, peor parece lo que se está haciendo con los niños donde estos fármacos se utilizan para indicaciones no aprobadas y sin evidencias de efectividad como en «trastornos afectivos y conductuales, el TDAH y el autismo»
El problema son los graves efectos adversos:
«Además de dislipemia, hiperglucemia, y a veces resistencia a la insulina y diabetes, 11 semanas de tratamiento con aripiprazol se siguen de un aumento de 4 kg, con risperidona de 5 kg, con quetiapina de 6 kg y con olanzapina de 8 kg. También son frecuentes la somnolencia, la sedación, los trastornos extrapiramidales y los endocrinos (hiperprolactinemia)»
Ante las evidencias de la negligente utilización de estos fármacos que causan muertes evitables y daños graves, el perjuicio para las arcas públicas (dado que son extremadamente más caros que otros fármacos menos tóxicos y más eficaces) y la más que probable publicidad ilegal de las compañías que los comercializan (es plausible que si las farmacéuticas han sido multadas en países que controlan, cómo no van a desarrollar las mismas estrategias en países que no controlan, como el nuestro), ¿qué hacen las autoridades?
«No nos consta que en España o en Cataluña ninguna autoridad reguladora ni gestor sanitario haya tomado alguna medida para acabar con la promoción ilegal de los neurolépticos para indicaciones no autorizadas.»

La utilización de neurolépticos fuera de indicación debe ser considerado un envenenamiento masivos, consentidos por las autoridades, que afecta a nuestros conciudadanos más frágiles, los ancianos y los niños
¿Hasta cuándo?

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