Una extensión de la sanación celular

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Cuando pensamos en sanar, sin embargo, nos ponemos a pensar en las experiencias diarias que vivimos cuando algún daño ocurre en alguna parte de nuestro cuerpo que es visible y palpable. Si nos cortamos un dedo, por ejemplo, la herida atraviesa por varias capas de tejidos, rompe vasos sanguíneos, y daña millones de diferentes tipos de células. Es probable que entren bacterias y virus dentro de la herida. Necesita hacerse una reparación a gran escala. Examinemos estas reparaciones a la luz de lo que hemos aprendido de los procesos de sanación de las células.

A pesar de que millones de células han sido dañadas, la respuesta celular es parecida. Cada una célula dañada responde construyendo oxidantes, este estado de estrés oxidativo se ha extendido a millones de células y crea una ineludible señal redox, la cantidad de mensajeros redox en la región se dispara y señala el daño de forma dramática. Estos abundantes mensajeros redox, dan la señal de contraerse a las células de los músculos lisos de las células, con lo cual se cierra la herida y se detiene el sangrado de los vasos sanguíneos. Ya que los oxidantes matan a las bacterias y los virus, estos mensajeros redox también proveen la primera línea de defensa contra los virus. Los mensajeros redox también causan que sean liberadas citoquinas inflamatorias (mensajeros) que convocan al tejido circulante a inflamarse y enrojecer por el aumento del flujo sanguíneo.

Los mensajeros redox llaman a la acción al sistema inmunológico. Cuando las células inmunitarias (glóbulos blancos o leucocitos) que circulan por el interior de los vasos sanguíneos entran en una región donde hay una gran concentración de mensajeros redox y citoquinas inflamatorias, reciben la señal de comenzar un proceso que les permite filtrarse a través de la pared de los vasos sanguíneos y desplazarse al tejido dañado donde pueden “comerse” a las bacterias y eliminar células dañadas y toxinas. Las células inmunitarias siguen el rastro de la señal de los mensajeros redox hacia las áreas más dañadas. Por lo general, es ahí que las células inmunitarias se sacrifican en la batalla (el pus es básicamente una masa de glóbulos blancos muertos). Muchos tipos de glóbulos blancos pueden participar también, como se explicará más adelante.

Cuando se ha hecho la limpieza de células muertas y se han reparado todas las células dañadas, el nivel de mensajeros redox (oxidantes) vuelve a su estado normal de equilibrio y las citoquinas inflamatorias se retiran. Cuando esto sucede, las células saludables normales pueden sentir que hay un vacío donde las células faltantes solían estar. Pueden detectar dónde está el vacío por que no reciben los acostumbrados mensajes de comunicación de todos sus vecinos.

Estas células envían pequeñas fibras largas, llamadas fibroides, para encontrar a sus células compañeras en el otro lado del vacío y restablecer las comunicaciones. Es importante observar este proceso bajo un microscopio. Las pequeñas fibras se ramifican en ambos lados de la herida y se mueven hasta que encuentran las fibras del mismo tipo de células en el otro lado. Cuando estas líneas de comunicación fibroide se encuentran unas con otras, se unen y hacen fuerza para jalar y así cerrar el vacío. Las células sanas a ambos lados del vacío se dividirán hacia adentro en dirección a las otras con el fin de remplazar las células faltantes. Este proceso termina cuando las células de ambos lados del vacío se han dividido hasta que se encuentran en el centro y todas las células detectan su grupo habitual de vecinos. Algunas veces parte de la masa de fibroides permanece en forma de una cicatriz.

Como parte del proceso de sanación, los vasos sanguíneos también deben regenerarse. Ésta es otra parte del proceso de sanación, conocida como angiogénesis, que involucra a las señales redox. Las células que están hambrientas de oxigeno también desarrollan estrés oxidativo. El desequilibrio oxidativo que resulta provoca que mensajeros redox, y de otro tipo sean enviados para estimular el crecimiento de los vasos sanguíneos, cuando un vaso sanguíneo cercano recibe estos mensajes, hace brotar una rama y genera nuevos vasos sanguíneos que son inducidos a crecer gracias a los mensajeros redox. Pronto, el vaso sanguíneo en crecimiento se abrirá paso hasta las células que están hambrientas de oxígeno. A la larga el vaso en crecimiento se encontrara con las venas y completara el circuito del flujo sanguíneo. Las células que antes morían de hambre son satisfechas y entonces vuelven a su estado normal de equilibrio.

Es interesante mencionar que los vasos sanguíneos se regeneran de la misma manera que todos los demás tejidos. Se trata básicamente del mismo principio sencillo: una célula empieza a dividirse y replicarse a sí misma si detecta que una o más de sus células vecinas no está (debido a la falta de los mensajes intercelulares usuales). Las células entonces se dividen para reemplazar a sus vecinos faltantes, el equilibrio de los mensajeros redox, como hemos visto, desempeña un papel importante en este proceso. Un equilibrio redox adecuado optimiza el proceso normal de señales que se da entre los tipos similares de células, acelerando la detección de huecos faltantes y, por lo tanto, acelerando su regeneración. Los vasos sanguíneos son tubos que tienen muchas capas de diferentes tipos de tejidos (epitelial, musculo liso, endotelial, etc.), todos ellos enroscados en su interior. Si un vaso sanguíneo es cortado, entonces todas las células en el extremo circular sangrante del tubo comenzaran y crecer, extendiendo el tubo hasta que encuentre otro vaso sanguíneo el cual conectarse. Este tipo de crecimiento tubular también es estimulado por los mensajeros redox inducidos por las células hambrientas de oxígeno, como ya se ha mencionado.

La capa más interna del vaso sanguíneo, compuesta por células endoteliales, es especialmente sensible a las señales redox, de hecho esta capa delgada convierte a las señales redox (un exceso de oxidantes) es una señal eléctrica que viaja a gran velocidad por los vasos sanguíneos, formando una especie de red “nerviosa” secundaria que puede identificar rápidamente el daño celular en su vecindario. La capa más interna de células endoteliales en los vasos sanguíneos es la misma que forma una barrera selectiva que sirve para permitir el paso de los nutrientes, el oxígeno y las células inmunitarias de la sangre hacia los tejidos circundantes. Esta red de vasos sanguíneos puede incluso amplificar las señales de los mensajeros redox, enviados desde los tejidos circundantes. Por ende tanto las células circundantes como la red de vasos sanguíneos trabajan juntos para sanar los tejidos cuando se detecta daño celular.

Fuente: Libro: “La Ciencia de la Sanación Revelada”. Nuevos Descubrimientos de las Señales Redox. Pag. 35-38 Autor: Dr. Gary L. Samuelson.- Doctor en Física Médica y Atómica por la Universidad de Utah.

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